| El Teniente de Navío Ramón Leste explica que el BAM Tornado está dotado con la última tecnología. |
“Estar siempre preparados”. Ese
es el principal objetivo de nuestras Fuerzas Armadas en un contexto de paz como
el actual. Bajo esta premisa, los distintos Ejércitos se entrenan diariamente
con actividades de las que, afortunadamente cada vez más, la prensa es testigo. La última ocasión en la
que esto ocurrió fue el pasado mes de mayo. La Armada Española participó en el
ejercicio colectivo de seguridad marítima denominado MARSEC-2014. Hasta en once escenarios de la geografía costera
española se recreó una situación que, aunque parece de película, no dista tanto
de la realidad. Veintiséis organismos
estatales, incluida la Armada, pusieron a prueba sus habilidades en este
ejercicio de carácter anual. ¿Su objetivo? El adiestramiento avanzado para
comprobar y mejorar la capacidad de coordinación y colaboración de la Fuerza de
Acción Marítima de la Armada Española con otros cuerpos.
El simulacro en Las Palmas de
Gran Canaria tuvo lugar a poco más de una milla náutica de la costa. El Buque de Acción Marítima (BAM) Tornado dejó por unas horas su labor de
velar por la seguridad en el mar para convertirse en un carguero, el Coriander, de dudosa actividad. Ante las
informaciones de que el supuesto mercante esconde algo más, la embarcación es
abordada por un equipo de operaciones de seguridad de la USCAN (Unidad de
Seguridad de Canarias). Nueve infantes de marina descienden desde un
helicóptero del 802 Escuadrón del SAR por una cuerda, una técnica que en la
jerga militar se denomina fast-rope.
Desde el AS332 Súper Puma un tirador garantiza su seguridad. El operativo avanza por
el buque, controla a la tripulación y la lleva al castillo de proa para
proceder a su cacheo. Los infantes toman el puente de mando, donde solicitan al
capitán que les muestre la documentación (cabe destacar que algunas de las
conversaciones se produjeron en inglés, lo que denota hasta qué punto se toman en
serio estos ejercicios). Lo siguiente es la inspección del barco.
Tal y como la Fuerza sospechaba,
el Coriander lleva a bordo más de lo
declarado. Su capitán ha sido sobornado por una organización de delincuencia
trasnacional, Sauterelle (nombre ficticio), que se dedica a la trata de seres
humanos y que mantiene vínculos con la organización terrorista LFB (nombre
ficticio). Así, los infantes descubren en el registro que, además de la
tripulación, el Coriander transporta
a seis delincuentes, cuatro terroristas y seis mujeres objeto de tráfico
ilegal, de las que tres presentan enfermedades infecto-contagiosas. Se decide
entonces llevar el buque a puerto. La misión concluye en el muelle Santa
Catalina, donde un puesto médico avanzado y una ambulancia esperan a los
infectados. Estos son trasladados al hospital Doctor Negrín, mientras el resto
pasa a disposición policial. Las sirenas en el cielo de la capital grancanaria
hacen creer a la ciudadanía ajena al ejercicio que realmente ha ocurrido algo.
| Sanidad Exterior comprobó que tres de los detenidos podían tener algún virus contagioso, por lo que activó el protocolo con el Servicio de Urgencias Canario. |
Una situación como esta es “difícil”
que se dé en Canarias, pero eso no quiere decir que no haya que estar preparados.
El Teniente de Navío José Javier Miranda Mayo es tajante en este sentido: “Nuestro
objetivo es estar siempre preparados. No sabemos si va a suceder, pero en caso
de que suceda todo el mundo tiene que ser consciente de que seremos capaces de
responder bien”. Yo he tenido el
privilegio de ver en directo la profesionalidad de nuestros militares. Desde el
responsable de prensa, el segundo de abordo Balbino López, al Teniente de Navío
Ramón Leste, pasando por el propio mando del Tornado, el Capitán de Corbeta Juan José Belizón, toda la tripulación
de este BAM ha demostrado seriedad, cercanía y una apertura a la prensa digna
de mención. Los periodistas, en nuestro papel
de mediadores, podemos ayudar a
constituir una cultura de Defensa en España. A través de las ondas, la imagen o
la palabra escrita podemos hacer ver a la sociedad cuán importante es la labor
que los uniformados desempeñan, pero para eso necesitamos de su colaboración. A
todos los que ese día lo hicieron posible, gracias y buena mar.
El primer paso, que siempre es el más difícil, ya está dado. ¡Enhorabuena! Sigue alimentando tu sueño, y muy pronto lo conseguirás.
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